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El gabinete del Doctor LaVey, el lunes 8 de noviembre de 2010…

09/11/2010

La Luna está en su lugar, su luz se filtra entre los pliegues de las cortinas de fieltro negro. La enorme cruz de la pared preside el cuarto, dada vuelta. El Sacerdote canta salmos invertidos frente a la Mujer Desnuda que oficia de altar humano. En cada una de las manos de la mujer hay un cirio negro encendido. Las hostias triangulares son entregadas y comidas. Con el regalo de las dos gallinas degolladas, todo está en orden para la aparición de Satanás. De pronto, el olor a azufre y a carne quemada inunda el ambiente…

Un curioso diálogo se da entre el Sacerdote y el Diablo. Esta vez no es el Sacerdote quien le pide al Diablo, sino al revés:

Satanás: -Por favor… por favor te lo pido… De piola a piola…

Sacerdote: -¡No! ¡Basta, che!

Satanás: Dale, amigo, qué te cuesta…

Sacerdote: -¡Te dije que no! ¡No podés! Pensá en el ejemplo que le estás dando a tus discípulos… Y el precedente, no podés sentar un precedente así, es poco serio…

Satanás: -P#to.

Sacerdote: -¿Qué dijiste?

Satanás: Gato.

Sacerdote: -No, no dijiste “gato”. Dijiste otra cosa bien diferente.

Satanás: -Dale, gato…

Sacerdote: -Me fui de la otra Iglesia justamente porque me discriminaban. Yo pensé… yo pensé que acá eran más… tolerantes… (rompe en llanto)

Satanás: -Che, che… (le da palmaditas)

Sacerdote: -Buuuu…

Satanás: -Ténganlo ustedes. Por lo menos siete añitos más.

Sacerdote: (se seca las lágrimas) -No. Es mi última palabra. No se puede hacer eso. Si el tipo fue para allá no lo podemos recibir de vuelta. Está muerto. MUERTO, ¿entendés?

Satanás: -¿Lo conocés a Roquita?

Sacerdote: -No, no, no… no lo puedo creer… ¡No sólo me ofrecés una coima, sino que me querés arreglar con 100 pesos! ¡Ratón! ¡Soy un alto dignatario de la Iglesia Satánica, con un demonio!

Satanás: -No tengo más, mirá… (le muestra la billetera, vacía)

Sacerdote: -¿Ese de la foto es el Barba?

Satanás: (guarda rápido la billetera) -Cómo se ve que tenés alma de cobani…

Sacerdote: -Bueno, basta, cansás, viejo… Eso que pedís no se puede hacer. ¡No se puede!

Satanás: Es que es como mucho, no es justo ¿entendés?, no es justo… No me pueden mandar tipos de esta calaña… Tienen que ponerse un poquito en mi lugar, también. Yo estoy grande ya, pude terminar por fin la casita en Castelar, para irme con la jabru a descansar tarnquilos… ¡Y ustedes me mandan a éste que es más malo que yo! Díganme una cosa, una cosa nada más: ¿yo qué les hice para merecer esto? ¡¿QUÉ LES HICE…?!

 

El Diablo se va, murmurando improperios. Los gritos de dolor de los condenados, al igual que el olor a azufre, se esfuman cuando él desaparece.

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2 comentarios leave one →
  1. 11/11/2010 4:02

    – Me hace acordar a cuando s… se murió el monseñor, querido primo. Te acordás de Alsogaray en el zukini?! En fin, como dice el dicho “el camino al infierno, y el infierno mismo, está plagado de flor de hijos de púta púta púta”.

    • Minaverry permalink*
      11/11/2010 8:23

      ¡Renegridos hijos de una putísima gran púta, primo querido!

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